
Hay días como hoy, en los que un abrazo sería el mayor tesoro de un pirata, el mejor juguete de un niño, el dulce favorito de un infante, el arma preferida de un malhechor, el objetivo perfecto de un cazador. Hay días como hoy en los que preferiría una patada en el corazón, antes de tu odio. Pero estos días son los que me dan fuerza, fuerza para mantenerme de píe y entender que esa mujer te hizo mal, te dejo marcada y ahora te estás convirtiendo en la misma arpía, en la misma arisca que todos odiamos y que tu no quieres ser.
Hay días como hoy, en los que dudo de mi amor por ti, pero sé que tiene que estar por algún lado; prometo, la próxima vez que seas una concha de su madre, recordar estas líneas, recordar lo fea que puedes ser, pero lo bien que puedo guardar mis emociones. Y lo mal que las puedo expresar.
Hay días como hoy, en los que dudo de mi amor por ti, pero sé que tiene que estar por algún lado; prometo, la próxima vez que seas una concha de su madre, recordar estas líneas, recordar lo fea que puedes ser, pero lo bien que puedo guardar mis emociones. Y lo mal que las puedo expresar.
Vale Salazar
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